En la Edad Media la sociedad estaba dividida en diferentes clases sociales en forma de pirámide. En lo alto de la pirámide estaban las clases privilegiadas, los nobles y el clero, una minoría que acumulaba casi toda la riqueza, y en la parte baja de la pirámide, las clases no privilegiadas, artesanos, campesinos, etc. que era la mayoría de la población que sobrevivía con lo puesto.

Si lo comparamos con el Grupo Accenture, siempre exagerando un poco, claro, Accenture sería el escalón más alto de la pirámide, los más privilegiados, con mejores sueldos y ventajas, y Tecnilógica y AOS serían las clases no privilegiadas, los que nos llevamos las migajas.

Pues bien, no nos podemos quejar mucho porque existe un nivel aún más bajo, en el fondo de la pirámide, casi invisibles, pero que están entre nosotros. Son los subcontratados. Son trabajadores que pertenecen a pequeñas empresas tecnológicas que pululan en el mercado, que son contratadas por otras empresas tecnológicas como la nuestra para, generalmente, hacer el mismo trabajo que nosotros. En Tecnilógica hay unos 600 trabajadores subcontratados, muchos de ellos con condiciones laborales peores que las nuestras.

Ya nos han llegado casos de trabajadores subcontratados por nuestra empresa, que son contratados como operadores, con sueldos muy bajos, para luego trabajar como programadores, con unas condiciones paupérrimas y que luego son despedidos al más mínimo contratiempo.

Estas prácticas no son dignas y por eso nos gustaría que nuestra empresa deje de subcontratar a empresas que no respetan los mínimos derechos laborales de sus trabajadores y que son fábricas de precariedad. Necesitamos que se dignifique nuestro sector y un paso sería cerrar el paso a empresas que no respetan los derechos laborales.