El pasado 23 de septiembre se publicó en el BOE la regulación del trabajo a distancia o teletrabajo, la norma entra en vigor a los 20 días de su publicación y da un periodo transitorio de 3 meses para formalizar el acuerdo entre empresa y trabajador para aquellas empresas que ya lo estuviesen aplicando.

– El teletrabajo es voluntario, no se puede imponer por la empresa ni por el trabajador.

– El teletrabajo se debe pactar por escrito, indicando (entre otros): herramientas necesarias (incluidos consumibles y los elementos muebles), gastos que se producirán, horario, medios de control empresarial y duración del acuerdo.

– El mecanismo para la determinación y compensación o abono de estos gastos producidos (internet, electricidad…) se regulará en la negociación colectiva.

– La norma se aplica cuando el trabajo a distancia que se preste sea, en un periodo de referencia de tres meses, de al menos un 30% de la jornada.

– Se tienen los mismos derechos que en el trabajo presencial.

– El horario será flexible siempre y cuando esté conforme a los términos que se pacten en el acuerdo escrito entre el trabajador y la empresa o en la negociación colectiva.

– El teletrabajo sobrevenido por el COVID está exento de cumplir la nueva legislación aunque “las empresas estarán obligadas a dotar de los medios, equipos, herramientas y consumibles que exige el desarrollo del trabajo a distancia, así como al mantenimiento que resulte necesario”.